Parque Infantil “Doña Rosa Gómez de Mejía”
Donde nace el amor por la naturaleza
“Toda infancia merece un árbol para recordar.”
La educación ambiental comienza mucho antes de que un niño aprenda conceptos como biodiversidad, ecosistema o cambio climático. Comienza cuando descubre la textura de una hoja, observa una mariposa por primera vez o comprende que un árbol puede convertirse en compañero de juegos durante toda una vida. Con esa filosofía fue concebido el Parque Infantil Doña Rosa Gómez de Mejía, uno de los espacios más queridos por las familias que visitan el Jardín Botánico de Santiago.
Este parque representa mucho más que un área de recreación. Constituye un ambiente diseñado para estimular la curiosidad, el aprendizaje y el contacto directo con la naturaleza mediante experiencias lúdicas apropiadas para distintas edades. Aquí el juego se convierte en una herramienta educativa y cada actividad fortalece el vínculo emocional entre los niños y el mundo natural.
El espacio lleva el nombre de Doña Rosa Gómez de Mejía, como reconocimiento a una vida dedicada a la familia, la formación de valores y el compromiso con el bienestar de la comunidad. Su nombre simboliza el papel que desempeñan las familias en la construcción de una cultura de respeto por la naturaleza.
El parque incorpora áreas de juego integradas al paisaje, espacios abiertos para actividades educativas, zonas de descanso para familias y escenarios donde los programas del Jardín desarrollan dinámicas relacionadas con biodiversidad, reciclaje, observación de aves, horticultura y conservación.
Diversos estudios demuestran que el contacto frecuente con ambientes naturales favorece el desarrollo físico, emocional y cognitivo de los niños. Por ello, el Parque Infantil constituye también una inversión en salud, bienestar y formación ciudadana.
Aquí los visitantes más pequeños descubren que la naturaleza no es un lugar lejano reservado para científicos. Es un espacio para jugar, aprender, explorar y construir recuerdos que, con el tiempo, pueden transformarse en compromiso con la conservación.
¿Sabías que?
Los niños que mantienen contacto frecuente con espacios naturales desarrollan mayores niveles de curiosidad científica, creatividad y sensibilidad hacia el cuidado del ambiente, además de obtener beneficios para su salud física y emocional.
